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miércoles, 16 de octubre de 2013

¿Cómo pueden reaccionar los niños cuando les damos una mala noticia?

   Como ya sabemos, cada persona es un mundo. Por lo tanto, no todos los niños y niñas actuarán de la misma forma cuando se tengan que enfrentar a una mala noticia, ya que hay miles de emociones que pueden salir en ese momento.

Para que podáis comprobar que lo que acabamos de decir es cierto, os dejamos un vídeo en el cual se pueden ver las distintas reacciones que tienen los niños ante una mala noticia, en este caso descubrir que sus padres se han comido los caramelos que recogieron en Halloween.


Aunque este vídeo es un ejemplo poco ético, hay que admitir que nos deja visualizar claramente la expresión de las emociones en la infancia.

   Las emociones que hemos podido contemplar en el vídeo propuesto serían las llamadas emociones básicas: angustia, sorpresa, entretenimiento, asco, alegría, miedo, ira, tristeza. A partir de las cuales vamos creando el resto de emociones, algunas de ellas más complejas, como las de carácter puramente social: vergüenza, orgullo o culpa.

   Gracias a este vídeo también podemos darnos cuenta de que, a pesar de la sonrisa que se nos escapa con alguna de las escenas, hay una diferencia muy grande al comparar a los primeros pequeños, que salen mostrando unas rabietas asombrosas en las que incluso algunos de ellos llegan a intentar pegar a sus padres, con los últimos, los cuales se muestran cariñosos y comprensivos con sus familiares a pesar de que les hayan “robado” sus preciados caramelos.

  Todos estaremos de acuerdo en que muchas de estas reacciones hay que controlarlas, por eso os recomendamos que echéis un vistazo a la siguiente página. ¡Esperemos que os guste!

domingo, 13 de octubre de 2013

Tipos de sonrisas

   Un signo claro de que lo niños están experimentando una emoción es la sonrisa, la cual varía según la situación en la que nos encontremos y la emoción experimentada.

  Según un grupo de etólogos reunido por el doctor Michael Chance en Birmingham (Inglaterra) que estudia las expresiones faciales de los niños, existen siete maneras diferentes de sonreír, las cuales permanecen inalterables durante la vida adulta. Estas sonrisas son las siguientes:
  • Saludo: Es aquella sonrisa que empleamos al saludar, la cual involucra el labio superior, dejando ver únicamente los dientes de arriba.
  • Presentación formal: Es aquella sonrisa que utilizamos cuando saludamos por educación, en la cual se levanta levemente el labio superior sin necesidad de mostrar los dientes.
  • Encuentro con la madre: Es aquella sonrisa que nos sale cuando nos encontramos con una persona especial, en la cual la boca esta algo más abierta que en el caso anterior y solo se enseñan los dientes superiores.
  • Encuentro con los superiores: Es aquella sonrisa que empleamos cuando nos encontramos con personas a las que consideramos nuestros superiores, en la cual los labios están hacia adentro, hundiendo levemente el labio inferior sobre los dientes.
  • "Sonrisa de gran intensidad": Es aquella que nos sale en los momentos más agradables, dejando ver todos los dientes, tanto los de arriba como los de abajo Es aquella que mejor concuerda con la "cara de juego" de los niños.
  • "Sonrisa radiante": Es similar a la anterior, donde la boca está totalmente abierta, pero en este caso los dientes están cubiertos. Aparece también cuando estamos viviendo algo que nos apasiona.
  • Sonrisa no sociable: Es aquella que producimos cuando estamos a solas como signo de alegría interior, en la cual los labios se curvan hacia arriba, manteniendo la boca cerrada.



   Esta información sobre las sonrisas la hemos sacado del libro Comunicación no verbal de Flora Davis.

  Para despedirnos os planteamos una pregunta para que reflexionéis vosotros mismos: "¿Cuántos tipos de sonrisas existen en realidad?"

jueves, 10 de octubre de 2013

La alegría, una emoción esencial

   Otra de las emociones que se viven en infantil es la alegría, una emoción que los niños experimentan muy a menudo a través de sonrisas y que debería estar siempre presente en las aulas.

Los niños suelen mostrar la felicidad en los juegos, ya que les divierten y entran en contacto con sus compañeros. Como he dicho anteriormente, es muy importante fomentar esta emoción en los niños para que se sientan cómodos y aprendan divirtiéndose.

   Estaréis de acuerdo con nosotras en que ver a un niño feliz y con una sonrisa es una de las emociones más bonitas que puede haber, ya que nos transmiten esa felicidad a los demás.

   A continuación, os vamos a dejar un cuento que podríamos leer a nuestros alumnos para poder trabajar este tipo de emoción con ellos.

Una vez leído el cuento, podemos hacerles preguntas sobre qué les ha parecido, qué han aprendido del cuento y cuál es la emoción que predomina, para que sean capaces de identificarla.


LA CARA PERFECTA
Había una vez un muñeco de papel que no tenía cara. Estaba perfectamente recortado y pintado por todo el cuerpo, excepto por la cara, pero tenía un lápiz en su mano, así que podía elegir qué tipo de cara iba a tener, ¡Menuda suerte!. Por ese motivo, pasaba el día preguntando a quien se encontraba:
- ¿Cómo es una cara perfecta?
- Una que tenga un gran pico - respondieron los pájaros.
- No. No, que no tenga pico -dijeron los árboles-. La cara perfecta está llena de hojas.
- Olvida el pico y las hojas -interrumpieron las flores- Si quieres una cara perfecta, tú llénala de colores.
Y así, todos los que encontró, fueran animales, ríos o montañas, le animaron a llenar su cara con sus propias formas y colores. Pero cuando el muñeco se dibujó pico, hojas, colores, pelo, arena y mil cosas más, resultó que a ninguno le gustó aquella cara ¡Y ya no podía borrarla!
Y pensando en la oportunidad que había perdido de tener una cara perfecta, el muñeco pasaba los días llorando.
- Yo solo quería una cara que le gustara a todo el mundo- decía-. Y mira qué desastre.
Un día, una nubecilla escuchó sus quejas y se acercó a hablar con él:
- ¡Hola, muñeco! Creo que puedo ayudarte. Como soy una nube y no tengo forma, puedo poner la cara que quieras ¿Qué te parece si voy cambiando de cara hasta encontrar una que te guste? Seguro que podemos arreglarte un poco.
Al muñeco le encantó la idea, y la nube hizo para él todo tipo de caras, pero ninguna era lo suficientemente perfecta.
- No importa- dijo el muñeco al despedirse- has sido una amiga estupenda.
Y le dio un abrazo tan grande que la nube sonrió de extremo a extremo, feliz por haber ayudado. Entonces, en ese mismo momento, el muñeco dijo:
- ¡Esa! ¡Esa es la cara que quiero! ¡Es una cara perfecta!
- ¿Cuál dices? - preguntó la nube extrañada - Pero si ahora no he hecho nada...
- Que sí, que sí. Es esa que pones cuando te doy una abrazo... ¡O te hago cosquillas! ¡Mira!
La nube se dio por fin cuenta de que se refería a su gran sonrisa. Y juntos tomaron el lápiz para dibujar al muñeco de papel una sonrisa enorme que pasara diez veces por encima de picos, pelos, colores y hojas.
Y, efectivamente, aquella cara era la única que gustaba a todo el mundo, porque tenía el ingrediente secreto de las caras perfectas: una gran sonrisa que no se borraba jamás.




   ¡Esperamos que os haya gustado!

lunes, 7 de octubre de 2013

¡Dí adios a los miedos!

   Hoy nos gustaría hablar sobre una de las emociones más comunes y que preocupa enormemente a los padres, el miedo.

   Todas las personas sabemos lo que es, ya que se trata de una sensación que hemos experimentado en alguna ocasión de nuestra vida. Por ello, deberíamos ser capaces de reconocer que es una de las emociones más desagradables que los niños pueden llegar a conocer y a experimentar y a la cual no están preparados para enfrentarse solos. Por este motivo, necesitan nuestra ayuda y comprensión para superarlos, logrando así que esos miedos no se conviertan en un problema que afecte su vida diaria.


   Lo primero que os recomendamos es algo que, en nuestra opinión, debe ser básico y obligatorio: ESCUCHAR. Hay que dejar que los niños puedan desahogarse, que se tranquilicen y puedan transmitirnos ellos mismos, con sus propias palabras, qué es lo que les sucede. Para que esto tenga lugar, hay que intentar evitar ponerles aún más nerviosos de lo que ya están con típicas conductas que tenemos los adultos, como por ejemplo subir el tono de voz, ordenar que se calmen, castigar, enfadarse, etc.

Cuando les hayamos escuchado, seguidamente hay que hacerles ver que el miedo es algo normal, que también los adultos tenemos miedos y, por ello, entendemos como se sienten.

   Estos dos consejos tan sencillos los hemos descubierto pensando cómo nos gustaría que nos trataran a nosotras mismas si estuviéramos en la piel de ese niño asustado, esta empatía siempre es la mejor solución.

   Seguramente, después de esta actuación, los niños estarán mucho más relajados, pero no habrán superado del todo esos miedos que les atormentan tanto. Por ello, hemos buscado una serie de trucos muy interesantes y llamativos para afrontar y dejar de lado cada uno de los miedos que suelen tener los más pequeños de la casa:

   Esperamos que os guste y que os sea de gran ayuda.


  

viernes, 4 de octubre de 2013

Trabajando los celos en infantil

   En primer lugar, nos gustaría recomendar unos blogs, en los cuales se habla muy bien de cómo trabajar las emociones en el aula de infantil, y unas páginas, donde se explican diversas actividades que podemos realizar con nuestros alumnos en clase.






   En segundo lugar, queremos hablar de cómo podemos trabajar los celos en infantil a través de juegos, ya que es lo que más les gusta a los niños y una manera muy divertida de aprender.

  El juego propuesto se llama CELOS CELOSOS, el cual está dirigido a niños del segundo ciclo de educación infantil (4-5 años).

El objetivo principal de este juego es conseguir poner en práctica mecanismos de atención y reflexión, brindando la posibilidad de llegar a soluciones consensuadas y pactadas racionalmente a través del diálogo, venciendo ciertas resistencias que provienen del egoísmo, los celos, la falta de intereses y de un individualismo al servicio de intereses particulares.

Otros objetivos que pretendemos alcanzar con este juego son los siguientes:

  • Educar a los niños/as en los sentimientos y emociones.
  • Identificar los sentimientos en ellos mismos y en los demás.
  • Proporcionarle al alumnado herramientas valiosas para la comprensión y comunicación de las emociones.

Desarrollo del juego:

1. Preparación: En primer lugar, la maestra va a contar un cuento que sea cercano a los niños y niñas para que puedan verse reflejados en él. Iremos explicando qué es lo que le pasa al protagonista, si alguno se siente igual que Cristina o si tienen hermanitos pequeños. 

2. Dramatización: Una vez leído y comprendido el cuento, vamos a dramatizarlo y a ver cómo nos sentimos. No tiene que reproducirse memorizando el papel, sino la idea central del mismo, vista desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, primero un niño que tenga un hermanito al que adore y otro que esté pasando por un momento de celos.

3. Debate sobre el tema: De nuevo en asamblea, vamos a comentar cómo se ha sentido el actor principal, cómo podrían actuar ante la llegada de un hermanito… A modo de sugerencia y para tener un guión, podremos debatir y reflexionar en torno a las siguientes cuestiones:
       -¿Cómo vivía Cristina hasta que apareció su hermano pequeño?
       -¿Qué ocurrió cuándo llegó el bebé?
      -¿Qué pensó Cristina de sus padres después de ver cómo se comportaban desde que había llegado el bebé?
       -¿Qué hizo el genio?
       -¿De qué se dio cuenta Cristina mientras era un bebé?
       -¿Qué pasó al final?

4. Para concluir: Como actividad final, aprenderemos una poesía para desprendernos de los celos.


   A continuación, os dejamos el cuento del que vamos a partir para realizar la actividad y la poesía que aprenderemos al final de ésta.

EL ABECEDARIO DE LOS SENTIMIENTOS

Cristina vivía feliz en su casita. Cristina tenía una habitación rosa y una cama azul cielo. Suyos eran los zapatos más bonitos y el vestido más precioso. Suyo un cajón lleno de juguetes. Suyo también un papá guapísimo. Y una mamá ¡sólo para ella!

Pero, cómo una gran tormenta de invierno, aquel día de enero, a las ocho en punto, en casa de Cristina entró la tragedia más impensable. Desde ese día ya nada fue igual. Llegó “eso” y lo descolocó todo.

Su casita ya no era sólo suya. Su habitación fue invadida por el bebé. Sus juguetes se usaban para hacer gracias al “bebé”. Y, ¡lo peor! Papá y mamá sólo querían al “bebé”. Papá y mamá habían dejado de quererla. Cristina se sentía pequeña y desgraciada.

Cristina empezó a tener pesadillas. El “bebé” era un príncipe poderoso. Ella se caía dentro del biberón y el “bebé” se la comía sin respirar. Papá y mamá no hacían nada para impedirlo.
- ¡Mira que bien come! ¡Come de todo! – decían aplaudiendo.
Se despertó diciendo:
- ¡Quiero desaparecer! Quieren al “bebé” más que a mí! Una estrella azul apareció de pronto. La estrella creció y de ella surgió un genio también azul. El genio de una estrella, sin lámpara.
- Cristina, tienes CELOS. ¡Necesitas ayuda!
- ¡Nadie me quiere! – contestó Cristina muy triste.
- Yo no puedo hacer que veas las cosas, tienes que verlas por ti misma. Te presento a CELOS y a CONFIANZA. Si les dejas, te echarán una mano. Además, te concedo tres deseos.

Cristina no sabía que deseo pedir. Pensó en muchas cosas: una casa de muñecas, una bicicleta, un perrito, un loro. Un barco pirata… ¡para poder viajar por el mundo!
- ¡Deja de pensar bobadas y concéntrate en lo que sientes! - se oyó la voz desde la estrella.
- Mi primer deseo es… `Qué todo vuelva a ser como hace un mes! - dijo Cristina en voz alta.

¡FUASSSSHHHHHH! Todo saltó por los aires, y … Cristina volvía a sentirse feliz. Cristina vivía otra vez feliz en su casita. Con su habitación rosa y su cama azul cielo. Sus maravillosos zapatos y su vestido precioso. Feliz con su cajón de juguetes. Feliz con su papá guapísimo… Y con una mamá ¡sólo para ella!

Pero un mes después, el “bebé” volvió a entrar en casa. Cristina se sintió exactamente igual de infeliz. Entonces se le ocurrió el segundo deseo.
- ¡Deseo convertirme en el “bebé” y que él se convierta en una flor! – pidió Cristina.

¡FUASSSSSHHHH! El bebé se convirtió en una flor y Cristina en el “bebé”. Papá entró en casa. Mamá estaba llorando.
- Carolina… ¿qué pasa? – preguntó asustado.
- Carlos, Cristina ha desaparecido – contestó mamá desconsoladamente.
Cristina “bebé” en el suelo intentaba decirles que estaba allí, pero, como era un bebé, no la entendían.

Así fue cómo Cristina se dio cuenta de los mucho que sus papás la querían. Empezó a sentir CONFIANZA.
Pensó en su tercer deseo, pero, cómo no sabía hablar, no podía decir nada. Cristina comenzó a asustarse…, si no podía hablar, ¿cómo lo pediría? ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo???

“A lo mejor, si lo deseo con mucha fuerza, el genio me entiende”, pensó aliviada.
- ¡Quiero que vuelva el “bebé” y que yo sea la de antes! - deseó con todas sus ganas.

¡FUASSSSHHHH! Y el bebé se convirtió en “bebé” y Cristina en Cristina, mientras los dos pequeños seres
se desintegraban en el aire. Sus papás no se habían dado cuenta de nada. Cristina se sintió otra vez feliz en su casita. Con su habitación rosa y su cajón de juguetes que tendría que compartir. Feliz con su papá, su mamá y ¡ su hermanito nuevo!, al que ya quería mucho, porque tenía confianza en sí misma. Todo sería distinto a partir de ahora.


POESÍA

Celos celosos,
te hacen sufrir.
Son espantosos,
no te dejan vivir.
Péinate el pelo,
una mañana.
Siéntate en el suelo y…
¡tíralos por la ventana!

martes, 1 de octubre de 2013

Actividades para educar las emociones en el aula

 El día de hoy lo vamos a dedicar para presentaros una serie de actividades que podemos llevar a cabo en el aula con la finalidad de que los niños se familiaricen con las emociones y desarrollen la inteligencia emocional.

  El objetivo de estas actividades es que los niños aprendan la importancia que tienen las emociones en el desarrollo personal, ya que es imprescindible que los niños aprendan a reconocer sus propias emociones, a experimentarlas, a sentirlas y a ser capaces de transmitirlas y compartirlas con los demás.

  Las actividades propuestas las hemos sacado del Observatorio FAROS Sant Joan de Déu (www.faroshsjd.net), una plataforma de promoción de la salud y el bienestar infantil del Hospital San Joan de Déu (Barcelona), el cual ha publicado un documento sobre cómo educar las emociones, haciendo especial hincapié en el tema de la inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia.

   A continuación, os planteamos las siguientes actividades:
  • "¿Cómo me siento?": Esta actividad consiste en que todos expresemos como nos sentimos, tanto alumnos como maestro, con la finalidad de que los niños aprendan a reconocer y a expresar las propias emociones.
  • Pienso y siento cosas positivas: Una manera de sentirse mejor es pensar en cosas positivas que nos hagan estar felices. Por ese motivo, se recomienda dedicar un rato con los niños para pensar en cosas que les guste mucho hacer, ya que cuando las hacen se sienten mucho mejor. De esta manera conseguimos que los niños se abran ante sus compañeros y se conozcan mejor a sí mismos. Algunos de estos pensamientos pueden ser: "Cuando mi madre me da un abrazo me siento seguro", "Cuando voy a casa de los abuelos siempre me divierto", etc).
  • Me cuidan y me cuido: Es muy importante que los niños se sientan respetados y cuidados por las personas que les rodean en la escuela. Por ese motivo, se deben practicar pequeños juegos en los que los niños sientan este tipo de sentimientos, los cuales refuerzan las relaciones sociales y el propio autoestima. Entre estos juegos destacan: realizar masajes por parejas, bailar con un compañero sin perder el contacto físico y visual, dar abrazos con frecuencia y decirse cualidades positivas de cada uno entre los compañeros.
  • La ducha: Esta actividad guarda una estrecha relación con la anterior, ya que consiste en dar un masaje a un compañero o a uno mismo simulando una ducha, en la cual se siguen los siguientes pasos:
              -Agua: Los dedos de las manos se mueven por todo el cuerpo como si fueran gotas de agua.
               -Enjabonarse: Masajes con las palmas de la mano en sentido rotativo.
               -Agua: Los dedos de las manos se mueven como si fueran gotas de agua.
               -Secado: Las manos abiertas tocando el cuerpo como si fuera una toalla.
           -Crema corporal: Manos abiertas realizando movimientos ascendentes y descendentes.
               -Albornoz: Un abrazo o autoabrazo.
  • Sentir y comunicar emociones: A todos nos gusta que nos escuchen, especialmente cuando estamos triste. Por este motivo, podemos poner dos buzones en el aula para que los niños depositen su estado de ánimo diario en forma de mensaje. Un buzón será el del bienestar y otro el del malestar, los cuales se abrirán cada día para que los niños compartan con los demás sus emociones y sentimientos, fomentando así el desarrollo de la comunicación, la relación, la empatía y la aserción.
  • La receta emocional: Los niños se pondrán en el papel de cocineros para hacer una receta, cuyos ingredientes serán emociones. Los niños elegirán entre una serie de ingredientes emocionales (alegría, tristeza, miedo, asco, rabia, felicidad, tranquilidad, seguridad, vergüenza, ilusión, amor, esperanza) y, una vez elaborada su receta, responderán individualmente a las siguientes preguntas: 
               -¿Por qué has elegido estos ingredientes?
             -Si tuvieras que elaborar una receta para otra persona, ¿a quién elegirías? ¿Por qué esa persona?
               -¿Qué ingredientes pondrías en esa receta? ¿Por qué?
  • La radio: Los alumnos se ponen por parejas y se sientan en el suelo de espaldas con el objetivo de simular una radio, donde uno hará de oyente y otro de locutor de radio. Durante la actividad, las parejas deberán hablar sobre un tema polémico, sin poder mirarse ni verse, simplemente deben escuchar y hablar. Seguidamente, se cambiarán los roles. Una vez que el juego se haya realizado las dos veces, cada alumno responderá a las siguientes preguntas:
               -¿Qué rol te ha gustado más? ¿Por qué?
              -¿Cómo te sientes cuando te hablan sin mirarte y no puedes ver los gestos de la otra persona?
               -¿Qué te cuesta más, escuchar o hablar? ¿Por qué?
  • Quién soy y quién eres: Cada alumno traerá de casa una caja con objetos personales con los que se sienta identificado. Una vez en la asamblea, abriremos todas las cajas para averiguar a quien pertenece cada una de ellas en función de lo que hay dentro.




jueves, 26 de septiembre de 2013

¿Qué son las emociones?

  La segunda entrada de nuestro blog la vamos a dedicar a hacer una breve introducción sobre las emociones y la inteligencia emocional para, a partir de aquí, tratar temas en relación con las mismas dentro del mundo de la infancia.

 Las emociones son estados afectivos, respuestas fisiológicas y cognitivas, no controlables, que se activan ante sucesos significativos.

Estos estados afectivos que experimentamos las personas presentan tres funciones elementales:
  • Adaptación: Preparan a nuestro organismo para realizar una tarea exigida por las condiciones ambientales.
  • Socialización: Comunican nuestra situación y permiten predecir el comportamiento que vamos a desarrollar.
  • Motivación: Pueden ser un refuerzo o un castigo en sí mismas y, al mismo tiempo, modulan nuestra motivación.

  A lo largo de la vida las emociones cobran un papel muy importante en el desarrollo personal, especialmente durante la infancia, ya que a través de éstas podemos saber como se sienten realmente los niños sin que ellos mismos nos lo digan.

Por este motivo, es muy importante que desde la infancia los niños se familiaricen con las emociones y aprendan a reconocerlas, experimentarlas, transmitirlas y compartirlas, es decir, que sean educados emocionalmente, ya que la inteligencia emocional es igual de importante, o incluso más, que el resto de inteligencias existentes.

   Según Daniel Goleman, la inteligencia emocional consiste en:
  • Conocer las propias emociones.
  • Manejar las emociones.
  • Motivarse a sí mismo.
  • Reconocer las emociones de los demás.
  • Establecer relaciones positivas con otras personas.

Por tanto, para conocer y controlar las emociones propias y ajenas con el objetivo de alcanzar determinados fines, es necesario desarrollar cinco habilidades:
  • Autoconocimiento: Conocimiento de las propias emociones.
  • Autocontrol: Capacidad para controlas las emociones.
  • Automotivación: Capacidad para motivarse a uno mismo.
  • Empatía: Reconocimiento de las emociones ajenas.
  • Sociabilidad: Control de las relaciones.

"No se puede tener éxito solo dependiendo de nuestras facultades intelectuales, si no que el manejo correcto de las emociones son la piedra angular del éxito"
Daniel Goleman




   Para despedirnos os dejamos un vídeo sobre la inteligencia emocional, en el cual Eduard Punset refleja algunos de los aspectos más llamativos de este tipo de inteligencia.




lunes, 23 de septiembre de 2013

¡BIENVENIDOS AL MUNDO DE LAS EMOCIONES!

   ¡Hola a todos!

   Somos tres alumnas de Educación Infantil en la Universidad Autónoma de Madrid (uam) que os dan la bienvenida a este blog, el cual tiene como finalidad tratar el tema de las emociones en la infancia, dando a conocer aspectos interesantes y llamativos en relación con las mismas.


   Esperamos que os guste y que os sea de utilidad.