En primer lugar, nos gustaría recomendar unos blogs, en los cuales se habla muy bien de cómo trabajar las emociones en el aula de infantil, y unas páginas, donde se explican diversas actividades que podemos realizar con nuestros alumnos en clase.
En segundo lugar, queremos hablar de cómo podemos trabajar los celos en infantil a través de juegos, ya que es lo que más les gusta a los niños y una manera muy divertida de aprender.
El juego propuesto se llama CELOS CELOSOS, el cual está dirigido a niños del segundo ciclo de educación infantil (4-5 años).
El objetivo principal de este juego es conseguir poner en práctica mecanismos de atención y reflexión, brindando la posibilidad de llegar a soluciones consensuadas y pactadas racionalmente a través del diálogo, venciendo ciertas resistencias que provienen del egoísmo, los celos, la falta de intereses y de un individualismo al servicio de intereses particulares.
Otros objetivos que pretendemos alcanzar con este juego son los siguientes:
El juego propuesto se llama CELOS CELOSOS, el cual está dirigido a niños del segundo ciclo de educación infantil (4-5 años).
El objetivo principal de este juego es conseguir poner en práctica mecanismos de atención y reflexión, brindando la posibilidad de llegar a soluciones consensuadas y pactadas racionalmente a través del diálogo, venciendo ciertas resistencias que provienen del egoísmo, los celos, la falta de intereses y de un individualismo al servicio de intereses particulares.
Otros objetivos que pretendemos alcanzar con este juego son los siguientes:
- Educar a los niños/as en los sentimientos y emociones.
- Identificar los sentimientos en ellos mismos y en los demás.
- Proporcionarle al alumnado herramientas valiosas para la comprensión y comunicación de las emociones.
Desarrollo del juego:
1. Preparación: En primer lugar, la maestra va a contar
un cuento que sea cercano a los niños y niñas para que puedan verse reflejados
en él. Iremos explicando qué es lo que le pasa al protagonista, si
alguno se siente igual que Cristina o si tienen hermanitos pequeños.
2. Dramatización: Una vez leído y comprendido el cuento,
vamos a dramatizarlo y a ver cómo nos sentimos. No tiene que
reproducirse memorizando el papel, sino la idea central del mismo, vista
desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, primero un niño que tenga
un hermanito al que adore y otro que esté pasando por un momento de celos.
3. Debate sobre el tema: De nuevo en asamblea, vamos a
comentar cómo se ha sentido el actor principal, cómo podrían actuar ante
la llegada de un hermanito… A modo de sugerencia y para tener un guión,
podremos debatir y reflexionar en torno a las siguientes cuestiones:
-¿Cómo vivía Cristina hasta que apareció su hermano pequeño?
-¿Qué ocurrió cuándo llegó el bebé?
-¿Qué pensó Cristina de sus padres después de ver cómo se comportaban desde que había llegado el bebé?
-¿Qué hizo el genio?
-¿De qué se dio cuenta Cristina mientras era un bebé?
-¿Qué pasó al final?
4. Para concluir: Como actividad final, aprenderemos una poesía para desprendernos de los celos.
-¿Cómo vivía Cristina hasta que apareció su hermano pequeño?
-¿Qué ocurrió cuándo llegó el bebé?
-¿Qué pensó Cristina de sus padres después de ver cómo se comportaban desde que había llegado el bebé?
-¿Qué hizo el genio?
-¿De qué se dio cuenta Cristina mientras era un bebé?
-¿Qué pasó al final?
4. Para concluir: Como actividad final, aprenderemos una poesía para desprendernos de los celos.
A continuación, os dejamos el cuento del que vamos a partir para realizar la actividad y la poesía que aprenderemos al final de ésta.
EL ABECEDARIO DE LOS SENTIMIENTOS
Cristina vivía feliz en su casita. Cristina tenía una
habitación rosa y una cama azul cielo. Suyos eran los zapatos más bonitos y el vestido más
precioso. Suyo un cajón lleno de juguetes. Suyo también un papá guapísimo. Y una mamá ¡sólo
para ella!
Pero, cómo una gran tormenta de invierno, aquel día de
enero, a las ocho en punto, en casa de Cristina entró la tragedia más impensable. Desde ese día ya nada fue igual. Llegó “eso” y lo descolocó
todo.
Su casita ya no era sólo suya. Su habitación fue invadida por
el bebé. Sus juguetes se usaban para hacer gracias al “bebé”. Y, ¡lo peor! Papá y
mamá sólo querían al “bebé”. Papá y mamá habían dejado de quererla. Cristina se sentía
pequeña y desgraciada.
Cristina empezó a tener pesadillas. El “bebé” era un príncipe
poderoso. Ella se caía dentro del biberón y el “bebé” se la comía sin
respirar. Papá y mamá no hacían nada para impedirlo.
- ¡Mira que bien come! ¡Come de todo! – decían aplaudiendo.
Se despertó diciendo:
- ¡Quiero desaparecer! Quieren al “bebé” más que a mí! Una estrella azul apareció de pronto. La estrella creció y
de ella surgió un genio también azul. El genio de una estrella, sin lámpara.
- Cristina, tienes CELOS. ¡Necesitas ayuda!
- ¡Nadie me quiere! – contestó Cristina muy triste.
- Yo no puedo hacer que veas las cosas, tienes que verlas
por ti misma. Te presento a CELOS y a CONFIANZA. Si les dejas, te echarán una
mano. Además, te concedo tres deseos.
Cristina no sabía que deseo pedir. Pensó en muchas cosas:
una casa de muñecas, una bicicleta, un perrito, un loro. Un barco pirata… ¡para poder
viajar por el mundo!
- ¡Deja de pensar bobadas y concéntrate en lo que sientes! -
se oyó la voz desde la estrella.
- Mi primer deseo es… `Qué todo vuelva a ser como hace un
mes! - dijo Cristina en voz alta.
¡FUASSSSHHHHHH! Todo saltó por los aires, y … Cristina volvía a sentirse feliz. Cristina vivía otra vez
feliz en su casita. Con su habitación rosa y su cama azul cielo. Sus maravillosos zapatos y su vestido precioso. Feliz con su cajón de juguetes. Feliz con su papá guapísimo… Y con una mamá ¡sólo para ella!
Pero un mes después, el “bebé” volvió a entrar en casa.
Cristina se sintió exactamente igual de infeliz. Entonces se le ocurrió el segundo deseo.
- ¡Deseo convertirme en el “bebé” y que él se convierta en
una flor! – pidió Cristina.
¡FUASSSSSHHHH! El bebé se convirtió en una flor y Cristina en el “bebé”.
Papá entró en casa. Mamá estaba llorando.
- Carolina… ¿qué pasa? – preguntó asustado.
- Carlos, Cristina ha desaparecido – contestó mamá
desconsoladamente.
Cristina “bebé” en el suelo intentaba decirles que estaba
allí, pero, como era un bebé, no la entendían.
Así fue cómo Cristina se dio cuenta de los mucho que sus papás la querían. Empezó a sentir CONFIANZA.
Pensó en su tercer deseo, pero, cómo no sabía hablar, no
podía decir nada. Cristina comenzó a asustarse…, si no podía hablar, ¿cómo lo pediría?
¿Cómo? ¿Cómo? ¿Cómo???
“A lo mejor, si lo deseo con mucha fuerza, el genio me
entiende”, pensó aliviada.
- ¡Quiero que vuelva el “bebé” y que yo sea la de antes! -
deseó con todas sus ganas.
¡FUASSSSHHHH! Y el bebé se convirtió en “bebé” y Cristina en Cristina,
mientras los dos pequeños seres
se desintegraban en el aire. Sus papás no se habían dado cuenta de nada. Cristina se sintió otra vez feliz en su casita. Con su habitación rosa y su cajón de juguetes que tendría
que compartir. Feliz con su papá, su mamá y ¡ su hermanito nuevo!, al que
ya quería mucho, porque tenía confianza en sí misma. Todo sería distinto a partir de ahora.
Celos celosos,
te hacen sufrir.
Son espantosos,
no te dejan vivir.
Péinate el pelo,
una mañana.
Siéntate en el suelo y…
¡tíralos por la ventana!
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